Nuestra Historia

Una historia de madre e hija que comenzó en Venezuela en 1999

Hay historias que nacen de una idea. La nuestra nació de las ganas de salir adelante.

En 1999, en Venezuela, yo, Glory, esperaba a mi primera hija. Isabella estaba a punto de llegar al mundo y, con ella, comenzaba una etapa llena de ilusión, incertidumbre y, sobre todo, de un enorme deseo de superarme y construir algo propio.

Así nació nuestra primera joyería.

Y poco después nació Isabella.

Por eso nos gusta decir que Jargón e Isabella prácticamente crecieron juntas.

Desde muy pequeña, las joyas formaron parte de nuestra vida cotidiana. Entre vitrinas, cajas, clientas, nuevas colecciones y largas jornadas de trabajo, fuimos construyendo mucho más que un negocio. Sin saberlo, estábamos creando una historia que, años después, terminaríamos compartiendo como madre e hija.

Durante años, nuestra joyería creció con nosotras en Venezuela. Allí aprendimos el valor de cada clienta, la emoción de verla regresar y ese vínculo tan especial que puede existir con una joya: porque hay piezas que simplemente nos gustan y otras que terminan recordándonos a una persona, un viaje, una celebración o una etapa de nuestra vida.

Pero nuestra historia también tuvo que aprender a empezar de nuevo.

En 2017, la situación de Venezuela nos llevó a dejar atrás nuestro país y comenzar una nueva vida en Tenerife. Dejamos nuestra casa, nuestra rutina y aquel negocio que habíamos construido durante tantos años.

Tuvimos que dejar muchas cosas atrás, pero hubo algo que viajó con nosotras: nuestro amor por las joyas y las ganas de volver a empezar.

De Venezuela a Tenerife: el comienzo de una nueva Jargón

Emigrar significó reconstruir nuestra vida prácticamente desde cero. Y, mientras nosotras encontrábamos nuestro lugar en un nuevo país, nuestra forma de entender la joyería también empezó a cambiar.

Con el paso de los años, Isabella comenzó a desarrollar sensibilidad y reacciones alérgicas en la piel al utilizar determinadas joyas. Encontrar piezas bonitas que pudiera llevar con tranquilidad dejó de ser una cuestión de moda para convertirse en una necesidad.

Y ahí encontramos el nuevo propósito de Jargón.

Comenzamos a apostar por la joyería hipoalergénica y las joyas de acero inoxidable, buscando piezas que combinaran aquello que siempre nos había apasionado, el diseño, las tendencias y la posibilidad de expresarnos a través de los accesorios, con algo que, para nosotras, se había vuelto imprescindible: poder disfrutarlas incluso teniendo la piel sensible.

Lo que nació de una experiencia personal terminó convirtiéndose en una de las razones de ser de nuestra marca.

Porque sabemos lo frustrante que puede ser enamorarte de unos pendientes o de un collar y descubrir que tu piel no los tolera. Por eso queremos demostrar que tener la piel sensible no debería significar renunciar a las joyas que te hacen sentir tú misma.

Dos generaciones, dos ciudades y una misma pasión

Desde aquel nuevo comienzo en Tenerife han pasado muchos años.

Jargón ha ido creciendo poco a poco, de la forma en la que más nos gusta: creando relaciones, conociendo a nuestras clientas y llegando cada vez a más rincones. Hoy nuestra joyería hipoalergénica está presente en farmacias y diferentes puntos de venta de España, algo que, cuando recordamos nuestros comienzos, todavía nos emociona.

Pero quizás lo más bonito de nuestra historia es ver en qué se ha convertido aquel proyecto que comenzó una madre mientras esperaba a su hija.

Hoy, somos las dos quienes construimos Jargón.

Compartimos el amor por las joyas, aunque cada una las mira desde su propia perspectiva.

Glory continúa desarrollando desde Canarias la esencia más ligada a la joyería hipoalergénica, trabajando de cerca con farmacias y puntos de venta para acercar nuestras piezas a mujeres que buscan joyas bonitas, versátiles y pensadas para pieles sensibles.

Isabella, desde Madrid, aporta una mirada más vinculada a la moda, las tendencias y las nuevas formas de descubrir una marca. Pop-ups, eventos, redes sociales y nuestra tienda online se convierten en una manera diferente de llevar Jargón a nuevas personas.

Y creemos que precisamente ahí está nuestra esencia.

Somos madre e hija. Somos dos generaciones. Tenemos estilos y perspectivas diferentes, pero compartimos la misma pasión que dio comienzo a esta historia hace más de 25 años.

Mucho más que joyas

Jargón ha vivido muchas vidas.

Nació en Venezuela.
Volvió a empezar en Tenerife.
Creció entre farmacias y puntos de venta.
Y hoy también recorre las calles y los pop-ups de Madrid.

Pero, después de tantos años, hay algo que permanece intacto: la ilusión con la que elegimos cada pieza.

Porque para nosotras una joya nunca es solamente una joya.

Puede ser ese collar que no te quitas durante todo un verano. Los pendientes que llevaste en una fecha que siempre recordarás. Una pieza que te regalaron y que, de alguna manera, te lleva de vuelta a esa persona cada vez que te la pones.

Las joyas nos acompañan mientras vivimos nuestra historia.

Y quizás por eso esta marca significa tanto para nosotras: porque Jargón también nos ha acompañado durante la nuestra.

Desde una joven madre embarazada que, en Venezuela, soñaba con construir algo propio hasta una madre y una hija que, más de 25 años después, siguen soñando juntas desde distintos lugares de España.

No sabemos dónde nos llevará Jargón dentro de otros 25 años.

Lo que sí sabemos es que queremos seguir estando ahí, formando parte de vuestros días, vuestros viajes, vuestras celebraciones y todas esas pequeñas historias que algún día se convierten en recuerdos.

Somos Glory e Isabella.
Somos madre e hija.
Y esta es nuestra historia.

Bienvenidos a Jargón.

Comenzamos a apostar por la joyería hipoalergénica y las joyas de acero inoxidable, buscando piezas que combinaran aquello que siempre nos había apasionado